Martes, octubre 24, 2017

“Solo he pasado a la habitación de al lado”

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Como han de suponer esta columna no es de la autoría del doctor Rafael Molina Morillo, pues, como ya saben, falleció el domingo pasado dejando un gran vacío entre sus familiares, amigos, compañeros de labores y la sociedad en sentido general.

Un amigo de Molina Morillo sugirió publicar en el espacio de esta tan leída columna una reflexión que sobre la muerte hiciera San Agustín de Hipona, uno de los grandes sabios del cristianismo:

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, ustedes son ustedes.

Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo.

Denme el nombre que siempre me han dado. Hablen de mí como siempre lo han hecho.
No usen un tono diferente. No tomen un aire solemne y triste.

Sigan riendo de lo que nos hacía reír juntos. Recen, sonrían, piensen en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de la mente de ustedes? ¿Simplemente porque estoy fuera de su vista?
Los espero. No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Ven? Todo está bien.

No lloren si me amaban. ¡Si conocieran el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieran oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieran ver con sus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieran contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Créanme:

Cuando la muerte venga a romper sus ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, sus almas vengan a este Cielo en el que los ha precedido la mía, ese día volverán a ver a aquel que los amaba y que siempre los ama, y encontrarán su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volverán a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con ustedes por los senderos nuevos de la Luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios; un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Amén.

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¿Qué pasa en nuestra sociedad?

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En la sociedad dominicana se producen hoy anomalías y aberraciones sociales e individuales que llevan a una clara conclusión: existen graves males sociales de fondo.

Una sociedad en que individuos extraen un ataúd para robárselo, en que al ocurrir un accidente hay personas que se acercan al accidentado para sustraerle sus pertenencias, en que se apedrea un vehículo para que su conductor se detenga y asaltarlo, en que se montan laboratorios para la fabricación de medicamentos falsos, en que se asesina a una persona indefensa para robarle su celular, en que centros médicos privados no prestan servicio de emergencia a un paciente que no satisface el requerimiento económico o de seguro de manera inmediata, en que a los trabajadores se les acorta la vida o los medios para sobrevivir pagándoles pírricos salarios, en que se acometen actos de violación a menores y envejecientes, es una sociedad enferma, en degradación.

Varias de las anomalías antes señaladas son de naturaleza distintas y tienen causales diferentes; pero todas revelan la existencia de una sociedad que sufre deformaciones de gran calado que se deben afrontar de una manera integral y sin dilación alguna.

Los males de nuestra sociedad se deben abordar no con poses ocasionales, sino con medidas permanentes destinadas a superar el apartheid social que somos.

Un informe de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estableció que para el año 2014 el 72 % de la población dominicana se encontraba dentro de condiciones de pobreza o de vulnerabilidad. El enfrentamiento de nuestros males pasa, asimismo, por el sustancial mejoramiento de la calidad de la educación y por la consolidación de la institución familiar.

El resquebrajamiento de una gran cantidad de núcleos familiares en República Dominicana, donde el rol de la “masculinidad” deja tantísimo que desear, tiene que ser corregido.

A este respecto, se hace imperioso que el Estado garantice “la protección de la familia” como se consagra en nuestra Constitución vigente, dejando de ser este planteo de protección, letra muerta para una porción considerable de grupos familiares del país.

Junto a una serie de medidas de corte social, económico, cultural e institucional, es perentorio trabajar los valores éticos, morales, cívicos en nuestra sociedad, trabajar a plenitud la promoción de los valores que propenden al progreso individual y social. Diversas vías y métodos sirven para promocionarlos.

Pero los más efectivos son los que se canalizan a través de la pedagogía del ejemplo. Para transmitir esos valores lo más importante no es lo que se dice, sino lo que se hace.

Lo que se hace en la casa, en la calle, en la oficina, en el trabajo, en la escuela, en la universidad, desde el congreso o desde el palacio.

Hoy debe ser preponderante nutrir y difundir los valores espirituales, morales y éticos. Pero esta es una labor contracorriente, difícil, máxime si convenimos que en sentido general el comportamiento de “los de arriba” es un referente a imitar por “los de abajo”.

Frente a la gran diversidad de anomalías y aberraciones que aquí hemos expuesto, somos partidarios de un plan de acción inmediato, integral y profundo.

La solución duradera no es “dar pa’bajo” a los que delinquen, ni “que venga Trujillo oCandelier”. Además de lo que ya hemos visto, la solución pasa por aplicar la ley, y aplicarla sin discriminaciones.

Pasa por luchar firmemente contra el delito, la corrupción y por el fin de la impunidad, tal como ha venido planteando acertadamente el Movimiento Verde y la Marcha Verde en la República Dominicana.

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El valor de la humildad

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DARIS JAVIER CUEVAS

Por lo general, el termino humildad suele manejarse como sinónimo de la pobreza, esto es, para identificar las personas que carecen de recursos financiero para costearse la vida. Esa es una de las razones por el cual comúnmente se utilizan frases como “una persona humilde” o “un barrio humilde, es decir que se trata de la expresión más objetiva para convencer a los demás de la existencia de este fenómeno de la pobreza.

Tal interpretación pone en evidencias que el común de la gente distorsiona el concepto de humildad, creando confusión, y hasta exclusión, frente al sujeto señalado o discriminación cuando se trata de demarcación geográfica o grupos sociales. Si, así como se lee o se ve, ya que la humildad es un valor del individuo que va mas allá de cualquier situación humana coyuntural, que en la interpretación de la filosofía religiosa es más bien el reconocimiento de la superioridad divina, expresado en aquello de que todos los seres humanos son iguales ante los ojos de Dios todopoderoso.

Cuando alguien se muestra con humildad frente a los demás, es porque esta enseña la grandeza de ser objetivo con uno mismos, es como aceptar que tenemos errores y, sobretodo, que nos permite entender que todos tenemos límites, y es ahí donde reside el reconocimiento de que nadie es perfecto, que lo perfecto no es terrenal.

En adición, la generalidad de nosotros estamos convencidos de que la forma en que vemos la vida es la correcta, la que encaja dentro de nuestros esquemas y, a su vez, todos aquellos que la ven de otra forma, están, sin duda, equivocados.

Es en ese contexto que aparece el engendro de la soberbia, esto es, que hace creer que se sabe mucho, mejor que los demás, y así lleva al desprecio de lo que se ignora, de lo que no ha sido descubierto personalmente, de las opiniones ajenas, cerrando así al reconocimiento de la verdad en muchos campos y desvanecerse porque lo veneren. Tal irracionalidad conduce al maltrato de quienes son sus subalterno haciéndole creer que no es imprescindible, golpeándolos y humillándolo recurriendo de esta manera al abuso de poder, olvidando que este tiene límites.

Pero es que desde la perspectiva de la evolución espiritual, la humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. Más aun, exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos, de aceptar nuestro nivel real evolutivo y esto se traduce en un ejercicio de la grandeza y la sabiduría del ser humano como tal, pues esta es un valor que nos enseña a ser felices con lo que tenemos y lo que somos.

La historia del pensamiento económico nos recuerda que tres grandes obras que representan este fueron escritas con humildad y criterios ponderados como son la riqueza de las naciones, de Adam Smith en, 1776, el capital de Karl Marx, 1867, el primer tomo, y los dos restantes 1885 y 1894, respectivamente, post muerte, y la teoría general de la ocupación del interés y el dinero de John M. Keynes, 1936.

Estos tres gigantes del pensamiento económico practicaron la humildad al reconocer que sus escritos no eran perfectos por lo que recurriendo a sus íntimos para su corrección.

La humildad practicada por estos tres hombres les generó respeto y confianza hasta de sus adversarios, fueron obras que han trascendido a toda la humanidad a pesar de que su salida al mundo científico ha sido objeto de duras críticas y fuertes controversias.

Sin embargo, la seriedad investigativa, el no creerse que era lo más acabado de la perfección y la humildad con que aceptaron las discrepancias explican el por que en las mismas se encuentran una explicación objetiva del mundo y su evolución.

Una retrospectivas por el mundo de los grandes pensadores de la ciencia, nos conduce a la conclusión de que estos fueron seres humanos dotados de humildad, en particular los economistas que nunca se llegaron a creer dueños de la verdad absoluta, criterios que encuentran sus fundamentos en que la producción de sus ideas la colocaron a disposición de los demás y hoy en día ha servido de guía para profundizar en los avances científicos de la humanidad derivada de esa humildad de los pensadores. Y ha de ser de esa manera ya que esta es uno de los valores esenciales en la educación del ser humano, lo cual se traduce en el respeto hacia los demás, no infravalorar a nadie, no considerarse superior y sobre todo, tener una actitud permanente de aprendizaje, lo que en los hechos permite eliminar la arrogancia, reconocer las capacidades físicas, intelectuales y emocionales de los demás.

Es en tal contexto que la historia permite que recordemos la frase célebre del filosofo Sócrates cuando dijo: “Solo sé que no sé nada”. Conclusión a la cual arribó a raíz de que su amigo Querofonte, acudió al oráculo de Delfos para preguntarle si había alguien más sabio en el mundo que Sócrates, cuya respuesta fue negativa, noticia que fue transmitida de inmediato y este sorprendido emitió la respuesta más humilde que conoce la humanidad de “Solo sé que no sé nada”.

Jesús, abandonado

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Era tremendamente  humano y un buen revolucionario proletario que condenó la maldad y exaltó la bondad; atacó a los farsantes que tenían a Jehová como una simple marca comercial; a los que se vendieron al implacable imperio invasor; a los radicaleros que nunca aceptaron aquello de que su reino no podía ser de ese mundo (y de ahí que Judas, receloso de su liderazgo, lo traicionara por negarse a militar en la izquierda zelota). Por eso hasta su cobarde mano derecha lo negó…Y nadie comprendió por qué hasta su todopoderoso padre lo abandonó en el trance final, cuando lo ejecutaron por todo lo que hizo y predicó.

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Haití se prepara para votar en medio de la emergencia causada por huracán

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Puerto Príncipe.- Haití vive la recta final de la campaña electoral de cara a los comicios generales del domingo, en medio de un sombrío panorama por la emergencia causada por el ciclón Matthew el mes pasado.

Las condiciones en las que se encuentra el país pueden derivar en unas cifras de participación aún más bajas que las registradas en los comicios del año pasado, en los que menos del 30 % del electorado fue a votar y cuyos resultados terminaron siendo invalidados por supuestas irregularidades.

El presidente interino, Jocelerme Privert, ha animado a los haitianos a acudir a su cita con las urnas, inicialmente previstas para el 9 de octubre y aplazadas cuatro veces, la última ocasión a causa de Matthew, y ha instado a los candidatos a respetar los resultados.

Sin embargo, la desilusión por estos comicios es palpable y se prevé que el domingo muchos opten por la abstención, como Melissa, que en declaraciones a Efe afirmó que “la gente ya está aburrida” de los políticos y de este proceso, que, en lo que a favoritos se refiere, reproduce el escenario de las elecciones de octubre del año pasado.

Jovenel Moise, del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK); Jude Celestin, de la Liga Alternativa por el Progreso y Emancipación Haitiana (Lapeh); Moise Jean Charles, de la Plataforma Pitit Dessalines; y Maryse Narcisse, de la Familia Lavalas, son los aspirantes con mayores opciones de los 27 que se presentan a los comicios.

Si ninguno de los candidatos obtiene el 50 % más un voto, los haitianos deberán volver a las urnas para una segunda vuelta el 29 de enero de 2017.

Precisamente, por el candidato Jovenel Moise irá el voto de Christopher, que aseguró a Efe que irá a su colegio electoral en Petion Ville el domingo, pero reconoce que muchas personas de su entorno no votarán y cree que la participación va a ser incluso inferior que la de los comicios de octubre de 2015.

Son muy escasos los que exhiben orgullosos la propaganda con la cara de su candidato, como ha hecho Jhonson frente al fotógrafo de Efe en Carrefour, población que está a pocos kilómetros al oeste de la capital.

La campaña electoral coincide con el desastre generado por el huracán, que afectó directamente a 1,4 millones de personas, dejó a unas 800.000 necesitadas de ayuda alimentaria y provocó el desplazamiento de 175.000, principalmente en los departamentos Sur y Suroeste, los más castigados.

De estas, muchas se encuentran en casas de familiares y amigos, pero decenas de miles aún están alojadas en refugios, la mayoría de ellos colegios, que si mantienen su actual condición de albergues no podrán utilizarse como centros de votación.

Además, según explicó en declaraciones a Efe el coordinador humanitario de la ONU en Haití, Mourad Wahba, se ha producido un fuerte fenómeno migratorio desde las zonas rurales hacia los centros urbanos.

La crisis sanitaria generada por el cólera es otro factor a tener en cuenta. En las zonas inundadas, hasta el pasado octubre, se contabilizaron unos 4.200 casos de la enfermedad.

A los efectos devastadores del huracán, que se cobró 573 vidas, se suman las inundaciones que afectaron en las últimas semanas al norte de Haití por las intensas lluvias, que dejaron once muertos y doce desaparecidos.

Las previsiones meteorológicas apuntan a nuevas precipitaciones durante el fin de semana.

Para el coordinador humanitario de la ONU, otra de las grandes preocupaciones es la reaparición de la malaria en el país, propiciada por las inundaciones, que son el caldo de cultivo perfecto para el mosquito que contagia la enfermedad, de la que ya se han detectado varios casos, afirmó, sin precisar el número.

“Aunque la situación no es estable todavía se ha hecho un gran esfuerzo para que haya acceso a agua limpia”. Paulatinamente, se reconstruyen las viviendas destruidas, así que la gente empieza a volver a sus casas y ya se han reabierto carreteras, aseguró.

La campaña electoral para los comicios a los que están convocados más de seis millones de haitianos concluirá este viernes. EFE

Revolución capitalista inminente

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o1Uno de los signos más alentadores del panorama político dominicano es el paulatino pero creciente consenso nacional en contra de las políticas populistas y a favor del fortalecimiento y consolidación de un sistema capitalista basado en sus dos pilares claves: los derechos de la propiedad y la libertad de empresa, esta última con sus dos corolarios fundamentales, la libre competencia y la libertad de contratación. Muestra paradigmática de este estado de ánimo nacional, muy lejano de las peligrosas tentaciones populistas que pululan por nuestra América y el Viejo Mundo, es la reciente posición adoptada por Fidelio Despradel. Despradel, un importante dirigente de nuestra izquierda y de trayectoria y aportes incuestionables, en relación a la controversia surgida alrededor de la conformación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (PROCOMPETENCIA) -y al margen de que se esté de acuerdo o no con sus planteamientos concretos respecto a los niveles de concentración empresarial en diversos sectores económicos y a las razones de que no se haya designado un Director Ejecutivo al frente de dicha institución-, hizo la mejor defensa que conozcamos haya hecho político dominicano en nuestra historia republicana de los valores del capitalismo, del libre mercado y de la competencia, resaltando que la Constitución de la República no solo prohíbe los monopolios y el abuso de posición dominante, sino que también garantiza el derecho que tienen los actores económicos a una competencia libre y leal, lo cual es garantía, por demás, de los derechos de la población consumidora.
Lo que queda claro de la posición de Despradel es que la legalidad sufre no solo a consecuencia de los gobernantes sino como fruto del poder no domesticado jurídicamente de los poderes privados del mercado. Como bien señalaban los juristas alemanes Otto Kirchheimer y Franz Neumann en 1944, la legalidad puede ser erosionada como consecuencia del funcionamiento desbocado de un capitalismo de carteles y monopolios, de lo que hoy llamaríamos un “capitalismo salvaje”, un “capitalismo de amiguetes”. Domesticar jurídicamente este capitalismo estructuralmente distorsionado es hacer realidad el capitalismo competitivo y socialmente comprometido, es decir, la economía social de mercado que quiere y manda el Estado Social y Democrático de Derecho, consagrado en el artículo 7 de la Constitución. Parafraseando la famosa frase de Juan Bosch, de lo que se trata es de llevar el capitalismo dominicano a su propia legalidad.
Por eso, en el fondo, guardando las distancias, puede afirmarse que hoy, al igual que en el siglo XVII, en la República Dominicana, como bien nos explica Pedro Mir en su ensayo “El gran incendio: los balbuceos americanos del capitalismo mundial”, la verdadera revolución sigue siendo la revolución capitalista. No es exceso de capitalismo lo que tenemos: en realidad, lo que requerimos es más propietarios y menos proletarios. Y he aquí un dato fundamental de la idiosincrasia del dominicano y que es lo que explica el éxito de la diáspora criolla: el espíritu emprendedor, que forma parte de nuestra naiboa, de nuestro disco duro, de nuestro código genético, de nuestro sistema operativo, germina allí donde encuentra un entorno de libertad, de competitividad, de seguridad jurídica, de certidumbre institucional, de reglas de juego claras y de fomento a la educación y la innovación.
¿Cuáles son los ámbitos de esta revolución capitalista pendiente e inminente? Una lista meramente enunciativa comprendería lo siguiente: (i) garantizar el acceso a la propiedad inmobiliaria de miles de dominicanos que no pueden acceder al crédito bancario; (ii) transformar las asociaciones de ahorros y préstamos en sociedades comerciales por acciones, lo que fomenta el capitalismo popular en la medida en que, preservando sus depósitos, los depositantes añaden a sus activos personales su participación accionaria en las asociaciones, lo que crea ipso facto una masa de cientos de miles de accionistas, tributando automáticamente al Estado; (iii) promover la competencia en todos los sectores de la economía, incluyendo el transporte de cargas y de pasajeros, que en la actualidad es controlado por empresas disfrazadas de sindicatos y coaligadas en cartel, al tiempo de investigar cuidadosamente y sancionar severamente las practicas anti competitivas en todos los sectores económicos; (iv) crear asociaciones público-privadas para los servicios públicos y las grandes infraestructuras, en el marco de un Estado garante, es decir, un Estado que propicia las condiciones para la participación de los agentes económicos privados en los servicios públicos y la economía nacional y que dedica sus limitados recursos para atender las necesidades básicas de los sectores más carenciados y para llevar a cabo su tarea irrenunciable de regulación de los sectores económicos estratégicos a través de organismos reguladores independientes y despolitizados; y (v) efectuar una reforma tributaria integral que -haciendo caso omiso a algunos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que siempre señalan que el PLD, en lugar de “seguir gobernando para hacer más ricos a los de la pirámide empresarial”, debe aumentar al máximo la presión tributaria-, se enfoque en: (a) la gestión tributaria –que la designación de Magín Díaz al frente de la Dirección General de Impuestos Internos y de Enrique Ramírez en la Dirección General de Aduanas es un buen augurio de que ese es el buen camino al que nos conduce diestramente el presidente Danilo Medina-, (b) la reducción de las tasas impositivas -principalmente la del ITBIS que podría descender por debajo de 10%, expandiendo su base impositiva para que incluya todos los bienes y servicios- y (c) la racionalización de exenciones y subsidios, siendo un primer paso la valiente y correcta decisión del presidente Medina de eliminar el subsidio al transporte. [No tan] paradójicamente solo un “Estado fuerte”, es decir, institucionalizado, puede emprender y sostener las reformas necesarias para una economía libre. Pero eso es tema de una próxima columna…