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Retirada económica de EEUU en el Medio Oriente es peligrosa

“Les impondremos sanciones como nunca antes han visto”, dijo Donald Trump el fin de semana cuando amenazó con castigar a Irak si se atrevían a expulsar a las tropas estadounidenses del país. “Estas sanciones harán que las sanciones iraníes parezcan débiles”.

No importa que Bagdad ya haya sufrido con las paralizantes sanciones estadounidenses bajo Saddam Hussein, o que las sucesivas administraciones estadounidenses, incluyendo la del Sr. Trump, hayan prometido apoyar económicamente al frágil gobierno de Irak. Con este tuit enviado durante el fin de semana, el Sr. Trump señaló que estaba dispuesto a poner en peligro la relación comercial entre EEUU e Irak, además de su alianza diplomática y militar, tras el asesinato del comandante militar iraní Qassem Soleimani por parte de EEUU.

Una congelación económica en Bagdad no sería un evento devastador para la economía global, y es posible que el Sr. Trump no implemente esta medida, pero la mera amenaza de estas sanciones sugiere que EEUU puede estar considerando la posibilidad de desconectarse económicamente de otro país clave en el Medio Oriente. Y eso crearía un vacío en la región que China y Rusia podrían llenar.

“La relación económica entre EEUU y el Golfo ha cambiado notablemente desde que comenzó la administración Trump”, dijo Elizabeth Rosenberg, ex funcionaria del Tesoro de EEUU. “China y Rusia seguramente se moverán para llenar el vacío, asegurando que pueden ser socios comerciales fuertes”.

Los intereses económicos y comerciales de EEUU en Irak no son triviales. Irak sigue siendo una de las principales fuentes de petróleo crudo importado por EEUU, a pesar de que EEUU ha disminuido constantemente su dependencia del petróleo extranjero, incluso el crudo proveniente de los países del Golfo. Sin embargo, las compañías de energía estadounidenses tienen una presencia en el país, incluyendo a Chevron, que ordenó la evacuación de su personal estadounidense esta semana cuando estallaron las tensiones. Como señaló el Wall Street Journal, Irak es uno de los principales compradores de trigo de EEUU en el Medio Oriente; y estos acontecimientos desencadenaron una venta masiva de futuros de trigo en la Bolsa de Comercio de Chicago esta semana.

Con Irán, la historia económica y comercial más bien se trata de lo que podría haber sido. Después de que Barack Obama firmó el acuerdo nuclear de 2015 con Teherán, conocido como JCPOA, preparó el escenario para que las empresas estadounidenses establecieran mucho más negocios en el país que en cualquier otro momento desde la revolución de 1979, y estableció un marco para una significativa expansión comercial. Hace poco más de tres años, Boeing llegó a un acuerdo para vender aproximadamente US$17 mil millones en aviones a Iran Air. Pero ese acuerdo se deshizo rápidamente después de que el Sr. Trump asumió el cargo y se retiró del acuerdo nuclear.

El asesinato de Soleimani — y la posibilidad de una mayor escalada militar entre Washington y Teherán — ha sido un nuevo golpe que ha socavado cualquier esperanza de que EEUU pueda volver a conectarse económicamente con Irán en el corto plazo, y podría complicar ese proceso incluso si un demócrata recupera el control de la Casa Blanca el próximo año.

EEUU tal vez piense que puede compensar cualquier pérdida de su influencia económica y sus relaciones comerciales con Irán e Irak reforzando lazos con países de otras partes de la región. Pero las señales no son muy positivas. EEUU ya ha aumentado los aranceles al acero turco y el Sr. Trump ha amenazado con causar una devastación económica en Ankara si rompe sus reglas. El brutal asesinato de Jamal Khashoggi, el periodista con sede en EEUU, por parte de agentes saudíes ha hecho que el compromiso económico con Riad sea difícil para las compañías estadounidenses. Egipto es quizás un terreno fértil para mayores lazos comerciales con EEUU, pero eso tal vez no sea suficiente para contrarrestar la percepción de que Washington se está alejando de la región.

En épocas anteriores de tensión y guerra en el Medio Oriente, EEUU podía permitirse una pérdida de influencia económica en la región. Pero ahora, particularmente con el ascenso de China como potencia global, el costo de retirarse de la región ha aumentado considerablemente.

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