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Cinco mueren en protestas en Haití

Las protestas en contra del presidente haitiano, Jovenel Moise, que han dejado hasta el momento cinco muertos, continuaron ayer viernes en algunas ciudades del país, en medio de una grave crisis económica y política.

Tras las multitudinarias protestas de ayer en Puerto Príncipe y otros puntos del país, algunas de ellas violentas, este viernes las principales manifestaciones se han producido en las ciudades de Cabo Haitiano y Los Cayos, así como en Gonaives, en el norte de la capital, donde tres personas murieron, presuntamente, a manos de agentes de la Policía, según narraron testigos.

Con estas víctimas suman cinco los fallecidos entre jueves y viernes en las protestas, convocadas por organizaciones sociales y por sectores de oposición, que reclaman la renuncia de Moise, quien ayer cumplió dos años en el cargo, y quien no se ha pronunciado sobre las manifestaciones.

En Puerto Príncipe, donde ayer se produjo una importante reducción de las actividades comerciales, escolares o de transporte, la Policía lanzó disparos al aire y gases lacrimógenos para dispersar a las personas que intentaban protestar.

El primer ministro del país, Jean Henry Ceant, condenó los actos de violencia y pidió a la Justicia castigar a los culpables.

Las manifestaciones se producen después de que el martes el Gobierno declaró una urgencia económica, que implica reducir el costo de los bienes de primera necesidad, incrementar el acceso al crédito de las pequeñas empresas, para intentar paliar la crisis.

Las protestas cuentan con el respaldo de líderes opositores como Jean-Charles Moise y Andre Michel y del Grupo Petro Challenger, surgido en 2018 para exigir justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a este país a precios blandos.

Haití atraviesa una dura crisis económica

Haití, el país más pobre de América, atraviesa desde el año pasado por serias dificultades en lo político, económico y social, agudizadas por las protestas callejeras en contra de la corrupción y la impunidad. La situación se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.